…So just
remember to smile, smile, smile,
And
that´s a good enough start…
POV- Dougie
-Quedese con el cambio.- le digo a la
mujer de detrás del mostrador que aparenta unos treinta y cinco años y de la
que sabría el nombre si me molestase en levantar la cabeza y mirar hacia la
pequeña tarjeta de identificación que lleva prendida de la camisa.
Mientras salgo de la tienda guardo mi
cartera en el bolsillo trasero de mis vaqueros. Al caminar por la calle que da
a mi apartamento, silenciosa debido a la hora, oigo la tela del ajustado
vestido blanco que acabo de comprarle a Karla , rozarse contra las esquinas de
la bolsa. Es uno de esos regalos que apetece hacer por ninguna razón en
particular. Aunque mentiría si dijese que no me muero por verla con su fina
tela casi transparente adherida al cuerpo. Pero supongo que tengo derecho al
llevar saliendo con ella ya casi seis meses.
Subo por la Avenida Stanley, uno de los
lugares menos ruidosos y mas deshabitados que conozco de Nueva York, y tuerzo a
la derecha para acabar en su calle correspondiente. Nada mas hacerlo, una
sensación de familiaridad me recorre por
dentro. Adoro este sitio, desde la diminuta cafetería abandonada de la esquina,
que a pesar de llevar mas de diez años cerrada sigue desprendiendo su
particular aroma a café y nueces hasta el viejo banco de madera oscura en el
que soy la única perona que conozco que se sienta.
Inconscientemente aminoro la marcha
para poder pasar el mayor tiempo posible en esta calle, aunque aun faltan unas
cuantas mas para llegar a mi apartamento.
Instantaneamente los primeros acordes
de Stanley Street, la canción que compuse para este lugar invaden mis
pensamientos.
Cuando estoy recitando mentalmente la
segunda estrofa un fuerte impacto me hace apartar esas ideas y volver al odioso
mundo real.
-Joder…- Dice una voz grave con un tono
de fastidio infinito.-Puto inútil.-
-¿Qué has di…?-empiezo a preguntar
molesto. Claro que mis palabras se cortan nada mas levantar la cabeza y
descubrir al portador de la voz, un chico de mi edad de corto pelo castaño
brazos fuertes y un par de centímetros mas alto que yo ,vestido con una desgastada
camiseta gris y gafas de sol para ocultar el rostro. Pero no me cuesta
reconocerlo.
Carraspea y cierra los ojos como
intentando retenerse para no desencajarme la mandibula de un golpe. Parece como
si fuese un ejercicio que le ha hecho practicar un terapeuta con menos
coeficiente intelectual que el lagarto que llevo tatuado en el cuello.
Cuando abre los ojos otra vez, empiezo
a hablar atropelladamente, ya que he imaginado este momento cientos de veces y tengo
un discurso junto a mi mesilla de noche recordándome que decir si se daba la
situación.
-Lo siento. Perdona. No te habia visto.
Me llamo Dougie, Dougie Poynter, bueno no, en realidad me llamo Douglas pero no
me llames asi, suena a nombre de viejo que trabaja en una cristalería, prefiero
Dougie, yo…- Extiende la mano hacia mi como si no hubiese oído ninguna de mis
frases incoherentes. Y al momento se lo que va a decir, va a pronunciar una
frase que yo y cualquier habitante de Nueva York con un minimo de oído musical
ya sabe.
-Yo soy Harry, Harry Judd.- Me miro con
una sonrisa torcida en la cara y añadió- Y no me quedo hablando con el primer
chiflado que se choca conmigo por la calle.- Y tras pronunciar la ultima
silaba, echo a andar calle arriba.
En serio?? Harry de nuevo??
ResponderEliminarMola mucho el fic nuevo
Siiii vale vale????? Harry es una amor, es MI amor y ademas tiene los brazos fornidos de tanto darle y darle….ejem a la batería.
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