sábado, 28 de diciembre de 2013

2. Corrupted

Am I too much for you?
'Cause you're too much for me.
Still want me, corrupted…



Entro en el Straightway to Horizon, el estudio en el que trabajamos a eso de la una. Estoy contemplando las paredes mohosas cubiertas de antiguos posters raidos, colocados superpuestos unos sobre otros, como si cada uno se creyese mas importante que el anterior cuando oigo a Danny y a Tom discutir. Me corrijo, Danny discute, porque Tom, como siempre, guarda la calma y no sube el tono de voz.
-¡No lo vamos a conseguir joder!- Grita Danny.
-Si lo conseguiremos, y Danny, no digas tacos.- Ya estamos. Mama Tom: activada.
-¿Por qué? ¿Por qué tu me lo digas?- resopla el.
-Por eso y porque es muy desagradable ver como se te hincha la vena del cuello cuando lo haces.-digo interviniendo en la conversación.
-Harry, estamos jodidos.-
-Chst.-murmura Tom al oir su ultima palabra.
-Jodidoooooos.-canurrea Danny.
-Eres como un niño pequeño.-
-Y tu como un viejo de cincuenta años, ¿te traigo el te al sillón, o prefieres la caja de arena de tus gatos?- Los ignoro a ambos.
-Pero, ¿qué pasa?- Pregunto, mirando hacia Tom, ya que me fio mas de su diagnostico de la situación que del del Doctor Jones.
-Tocamos mañana. En el Boomblow.-
-¡Eso es genial!- en mi voz se denota el entusiasmo de un crío al que acaban de regalarle una bolsa de caramelos.
-No ha acabado.-dice Danny.
-Quieren a un grupo con bajo. Y no tenemos. Y como no encontremos uno para antes de mañana por la noche, pues, bueno., como tan elocuentemente ha dicho Danny…estamos jodidos.- Que Tom haya dicho algo mas fuerte que “Madre mia” me pone alerta y entiendo la gravedad de la situación. Es nuestra primera actuación en semanas y no podemos dejarla escapar.
-¡Es imposible!-dice Danny con su habitual papel del rey del drama.
-La verdad es que no le veo mucha esperanza…- Y entonces digo unas palabras de las que me arrepiento mientras las pronuncio, unas palabras que lo cambiaran todo. No se porque lo hago, pero lo hago y punto. Cierro los ojos sin darme tiempo a pensar en si luego lamentare mi decisión.
-Eh, chicos.-Ambos me miran con atención.-Conozco a alguien.-

                                                         -X-

Noto la oreja caliente contra el teléfono. Nada mas contarles lo de mi encuentro matutino, Danny y Tom me encasquetaron la llamada, aferrándose a un clavo ardiendo.
¡Biiiiiip!
Ya me estaba arrepintiendo.
¡Biiiiiiip!
Joder, joder, joder, joder…
¡Biiiiiiip!
No contestes, por favor, no contestes, por favor…
-¿Diga?- responden al otro lado de la línea. Carraspeo. Decido dar la información alta y clara.
-¿Lunatico de la calle? Soy Harry. Necesito que vengas a la dirección que te voy a decir, ahora mismo.

              
                                 


1. Hypnotised

And now I left you,
I can´t seem to get you off my mind.
That´s when I realise,
You have me hypnotised…

POV- Harry

Oigo sus pisadas venir detrás de mi mientras avanzo por la calle y me planteo seriamente cuanto tardaría en llamar al numero de emergencias y avisar de lunático suelto, aunque después pienso que eso no quedaría muy educado por mi parte. Asi que aprieto el paso. El también lo hace. A los pocos minutos me alcanza y me toca el hombro para avisarme.
-¡No vuelvas a tocarme! Joder se de sobra que estas aquí, llevo oyéndote correr durante diez minutos y has venido gritando mi nombre.- Con la gente normal esto habría bastado para que me dejasen en paz pero al ver al chico dar un paso hacia delante me cercioro de que el camino hasta el estudio se me va a hacer muy largo.
-¿Qué quieres de mi?- Le pregunto deseando que se vaya.
-Primero : no estoy loco.-
-Eres consciente de que llevas una  bolsa de ropa de mujer ¿verdad?-
-Vale, punto para ti.-
-Ejem, si esto…¿podemos pasar ya a lo segundo?-
-Toco el bajo.-
-Tu y un tercio de la ciudad de Nueva York.- Le digo con desprecio.
-No me refiero a eso. Yo toco el bajo de verdad.- Eso me hace frenarme en seco. Porque esa es la frase que yo utilizaría. Y cuando pienso en darle una minima oportunidad, el chico de revuelto pelo rubio habla y vuelve a sacar a relucir su actitud de chaval desesperado de trece años.
-Sé tocar todas vuestras canciones y bueno…y cualquier otra cosa.-Me mira orgulloso. Pienso que no seria muy apropiado decirle que yo sé comer espárragos sin ultilizar un tenedor y no me pavoneo de ello.
La verdad es que este encuentro ya me empieza a hartar.
-Mira te lo voy a decir bien claro para que entre en tu pequeño cerebro de gilipollas y no salga. Estamos completos, no te necesitamos y cada segundo que paso contigo estoy pensando en una via de escape para huir.- El desconcierto se reflejaba en sus ojos. Me pongo la capucha y me fui. Y esta vez no me sigue.

                                                         -X-

POV- Dougie

-¿Karla?- Pregunto mientras entro en el apartamento y dejo las llaves con las que habia abierto la puerta en una mesilla junta al recibidor.
-Aquí.- Dice saliendo del baño con una toalla enroscada alrededor del cuerpo. La visión casi me hace olvidarme de lo ocurrido horas atrás en la calle. Casi.-Hola, ¿qué tal?- Me pregunta.
-Hummmm…pues si me lo preguntas- respondo mirándola de arriba bajo.-Yo creo que estaría mejor sin la toalla.- Se rié y me golpea el hombro.
-Me refería al día tonto.-
-Prefiero no contestar a eso.-Digo y sigo comiéndomela con los ojos.
-Dougie, ¿podrías ser un poco mas discreto la próxima vez que me des un buen repaso?, gracias.- Dice poniendo los ojos en blanco.
-Esque si me recibes asi.-La señalo.-Es una provocación en toda regla.- Entonces un destello travieso se enciende en sus ojos. Y se lo que viene a continuación.
-¿Ah si?-dice con voz melosa y susurrante mientras sube la mano, recorriendo la toalla, y acaricia el nudo que evita que se le caiga, soltándolo un poco de manera que se abre ligeramente dejando al descubieto, un tramo de piel morena de su cadera. Mis ojos se lanzan a el. Pero sé que el juego no ha acabado aun.
-¿Tu crees?-continua.
Karla se dirige hacia la cama que ocupa el centro de la habitación contoneándose y haciendo que una parte de mi cuerpo crezca por momentos…Se tiende sobre la cama y se estira sobre ella, fingiendo que intenta alcanzar su camisa. Sin poder dominarme por mas tiempo corro hacia ella y, sentándome a horcajadas sobre su cuerpo, la aprisiono contra la cama sujetándole los brazos.
-Tu no te vas a poner esa camisa en mucho tiempo.-Le digo y me inclino a besarla.
-Mejor.-responde pestañenado. Vuelvo a besarla, con mas fuerza esta vez, y cuando mi mano se desliza por su cuello hasta el cierre de la toalla….

¡Riiiiiiing!

El estrepito de mi teléfono nos interrumpe y me obliga a apartarme de ella.
-Joder.-murmuro levantándome a cogerlo. Ella suspira de fastidio.
Cogo el teléfono con rabia y pulso en la tecla de “contestar”
-¿Diga?-respondo con voz ronca. Pero las palabras que vienen a continuación terminan de despejarme por completo.
-¿Lunatico de la calle? Soy Harry. Necesito que vengas a la dirección que te voy a decir, ahora mismo.-



                                                                      

viernes, 27 de diciembre de 2013

Introduccion


…So just remember to smile, smile, smile,
And that´s a good enough start…

POV- Dougie

-Quedese con el cambio.- le digo a la mujer de detrás del mostrador que aparenta unos treinta y cinco años y de la que sabría el nombre si me molestase en levantar la cabeza y mirar hacia la pequeña tarjeta de identificación que lleva prendida de la camisa.
Mientras salgo de la tienda guardo mi cartera en el bolsillo trasero de mis vaqueros. Al caminar por la calle que da a mi apartamento, silenciosa debido a la hora, oigo la tela del ajustado vestido blanco que acabo de comprarle a Karla , rozarse contra las esquinas de la bolsa. Es uno de esos regalos que apetece hacer por ninguna razón en particular. Aunque mentiría si dijese que no me muero por verla con su fina tela casi transparente adherida al cuerpo. Pero supongo que tengo derecho al llevar saliendo con ella ya casi seis meses.
Subo por la Avenida Stanley, uno de los lugares menos ruidosos y mas deshabitados que conozco de Nueva York, y tuerzo a la derecha para acabar en su calle correspondiente. Nada mas hacerlo, una sensación  de familiaridad me recorre por dentro. Adoro este sitio, desde la diminuta cafetería abandonada de la esquina, que a pesar de llevar mas de diez años cerrada sigue desprendiendo su particular aroma a café y nueces hasta el viejo banco de madera oscura en el que soy la única perona que conozco que se sienta.
Inconscientemente aminoro la marcha para poder pasar el mayor tiempo posible en esta calle, aunque aun faltan unas cuantas mas para llegar a mi apartamento.

Instantaneamente los primeros acordes de Stanley Street, la canción que compuse para este lugar invaden mis pensamientos.
Cuando estoy recitando mentalmente la segunda estrofa un fuerte impacto me hace apartar esas ideas y volver al odioso mundo real.
-Joder…- Dice una voz grave con un tono de fastidio infinito.-Puto inútil.-
-¿Qué has di…?-empiezo a preguntar molesto. Claro que mis palabras se cortan nada mas levantar la cabeza y descubrir al portador de la voz, un chico de mi edad de corto pelo castaño brazos fuertes y un par de centímetros mas alto que yo ,vestido con una desgastada camiseta gris y gafas de sol para ocultar el rostro. Pero no me cuesta reconocerlo.
Carraspea y cierra los ojos como intentando retenerse para no desencajarme la mandibula de un golpe. Parece como si fuese un ejercicio que le ha hecho practicar un terapeuta con menos coeficiente intelectual que el lagarto que llevo tatuado en el cuello.
Cuando abre los ojos otra vez, empiezo a hablar atropelladamente, ya que he imaginado este momento cientos de veces y tengo un discurso junto a mi mesilla de noche recordándome que decir si se daba la situación.
-Lo siento. Perdona. No te habia visto. Me llamo Dougie, Dougie Poynter, bueno no, en realidad me llamo Douglas pero no me llames asi, suena a nombre de viejo que trabaja en una cristalería, prefiero Dougie, yo…- Extiende la mano hacia mi como si no hubiese oído ninguna de mis frases incoherentes. Y al momento se lo que va a decir, va a pronunciar una frase que yo y cualquier habitante de Nueva York con un minimo de oído musical ya sabe.
-Yo soy Harry, Harry Judd.- Me miro con una sonrisa torcida en la cara y añadió- Y no me quedo hablando con el primer chiflado que se choca conmigo por la calle.- Y tras pronunciar la ultima silaba, echo a andar calle arriba.